
Toda la vida nos han dicho que las paredes debían ser blancas, marfil o en colores claros. Y aunque hemos pasado la época en la que, más que una casa, nuestras paredes parecían muestrarios de una larga lista de comidas encabezados por aquel color melocotón, albaricoque, pastel de limón, crema y demás pasteles. Hoy en día aún tenemos que luchar con el miedo a los colores oscuros, en especial al negro.
Si te interesa la decoración seguro que alguna vez has leído artículos con las diferentes simbologías y connotaciones del color. Lo que nos pueden llegar a transmiten. En los cuales siempre te aconsejaran no pintar nunca las paredes oscuras, pues suelen ir ligadas a sentimientos negativos como la melancolía, lo trágico y lo fúnebre.
Y es verdad, pero como otros aspectos de tu vida, el negro también es un color elegante, que estiliza y que hace resaltar otros elementos. Por lo cual creo que es hora de darle una oportunidad y dejar ver lo que este color puede ofrecernos, que es mucho. Así que empezaremos ya a saber cómo acabar con estos mitos:
Si: Si combinamos pintar uno u otro. Es importante saber un pequeño truco, y es el siguiente. Si pintamos las paredes en negro y el techo en blanco, la estancia parecerá más alta. Si por el contrario pintamos el techo, la habitación parece más chata. Los colores siempre trabajan como la ropa en nosotros. Así que depende lo que queramos transmitir así deberemos optar.
(*) Si aún insistes en pintar el techo oscuro y paredes también, prueba a dejar las molduras del techo o carpinterías de puertas y ventanas en blanco. Así la habitación respirara y marcara los volúmenes.

- 1. El espacio
- 2. El suelo
- 3. La luz
- 4. Techos y paredes

- 5. El mobiliario
- 6. Los elementos decorativos