
Los decoradores insisten en que se deben seguir unos pasos determinados para decorar un hogar. En primer lugar, escoger las líneas generales (suelos, paredes, cortinas, muebles y su disposición) de la casa en su conjunto y luego la de cada estancia por separado. Una vez claras, llega el momento de dar las pinceladas definitivas.
Estos retoques los aportan los objetos decorativos: cuadros, espejos, lámparas, velas, figuras, jarrones, macetas, etc.
Algunas personas contratan a un decorador para que decore su casa hasta el último detalle o bien van a una tienda de muebles y decoración y piden asesoramiento de manera que en una semana tienen todos esos elementos colocados. En mi modesta opinión, creo que la casa quedará preciosa como expositor de tienda de muebles, pero no tendrá la calidez de un hogar.
Todos hemos ido alguna vez a alguna de esas casas y si bien son preciosas carecen de personalidad y calidez y una no sabe si sentarse en el sillón o no, si usar ese cenicero tan bonito que casa a la perfección con el jarrón o si servirse agua en el vaso de diseño. En esas casas falta la horrorosa figura que nos ha regalado un amigo con toda su buena intención, el cuadro pintado por nuestro sobrino con más amor que pulso, la talla de madera que compramos en el viaje de novios a Cancún.
Esos son los elementos que darán calidez a un hogar junto con el resto de elementos decorativos que podemos comprar a la vez o poco a poco, de manera que vayan casando con el resto. ¿Cómo conseguir que casen sin acabar teniendo una casa con estilo Kitsch (salvo, claro está, que sea esa nuestra intención): la clave en la decoración es tener una visión de conjunto.
Visión de conjunto
La combinación de todos los elementos debe mantener una simbiosis con el entorno y entre sí, de manera que el conjunto destile una atmósfera acogedora y personal, sin perder de vista la importancia que tendrá cada elemento por separado, ya que habrá algún elemento decorativo que sea importante para nosotros y queramos resaltar por encima del resto.
Se debe combinar la estética con la funcionalidad, porque de nada sirve tener un magnífico cuadro apoyado en el suelo en perfecta armonía con la configuración del salón, si también tenemos un gato al que le encanta frotarse con todo lo que pilla a su alcance. Como siempre digo: en el equilibrio está la clave.
Colocar objetos
Hay reglas básicas para cada tipo de objeto como vimos cuando os di consejos sobre decorar con cojines o decorar con velas. Sin ahondar ahora en cada elemento, las pautas esenciales deberían ser las siguientes:
Los objetos que decoran las paredes (cuadros, espejos, relojes, figuras) deben guardar armonía con el resto de la decoración de la habitación y una proporción con el sitio en el que se cuelgan; de este modo se potenciará su valor decorativo y conferirán estilo a la estancia. Deberemos atender a los colores, las texturas y el espacio disponible para no recargar la estancia.
Los objetos que decoran los muebles deben casar también con el ambiente de la estancia. Hay dos maneras extremas de colocarlos e infinidad de maneras intermedias: el minimalismo, resaltando cada pieza o la acumulación en una zona al estilo del coleccionista. En estos dos extremos deberemos atender con cierto gusto para saber qué objeto merece una atención especial y qué objetos deben ser reunidos y expuestos en el mismo lugar.