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Toca pintar

Es una de las frases más temidas por al menos uno de los cónyuges de la pareja. Si no hay pareja, entonces no hay problema, porque quien la ha pronunciado ya está convencido (en la medida de lo posible) de ello. Y aunque es un poco farragoso mover muebles, poner cinta de carrocero y limpiar, pintar es un momento creativo y práctico que puede resultar muy satisfactorio.

Pero claro, hay mucho que decidir antes de ponerse manos a la obra. Empecemos por lo más simple: el material. Conviene que el rodillo y las brochas no sean las peores del mercado, pero tampoco hay que volverse loco comprando primeras marcas para algo que vamos a utilizar contadas veces en nuestra vida. Eso sí, son interesantes una brocha redonda y otra plana pequeña, para esquinas y rincones, así como dos rodillos de tamaños distintos.

rodillo

Llega la hora de escoger el tipo de pintura que vamos a aplicar. Lo más normal es escoger temple o pintura al agua, que es permeable, porosa, mate y barata. Eso sí, no vale para exteriores ni para lugares con mucha humedad. En esos casos es más recomendable el esmalte o la pintura plástica. De nuevo, las más baratas tienen demasiada carga de agua, por lo que merece la pena comprar una pintura que cubra más.

Hay una combinación para cada gusto

Ahora nos enfrentamos a una de las decisiones clave: el color o colores que preferimos. Aquí dependerá mucho del gusto de cada uno. Ah, y si bien es cierto que podemos combinar colores o utilizar colorantes para conseguir un color único, conviene en ese caso fijar bien las medidas que utilizamos para conseguir un color homogéneo.

Tan importante y subjetivo como los colores elegidos es la combinación que hagamos con los mismos. Es muy frecuente en la actualidad utilizar varios colores en la misma habitación, sea para cenefas y otras decoraciones, sea para utilizar diferentes colores en una misma habitación. Personalmente recomendaría ser cauteloso y evitar las estridencias, las combinaciones demasiado chillonas y el exceso de variedad, que tampoco vamos a pintar el circo…

En definitiva, pintar nuestra casa o alguna habitación de la misma es algo engorroso, pero mucho más fácil y entretenido de lo que pueda parecer si no lo hemos hecho nunca (aparte de necesario de vez en cuando). Una actividad ideal para realizar en familia (bueno, depende de la familia) y de paso ahorrar algo de dinero, que en estos tiempos es algo más que interesante.