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(ME) Visto en la naturaleza

Nos tocan vivir tiempos difíciles lo mejor que puede hacer uno es reinventarse y redescubrir todo de lo que somos capaces. Muchas veces parece que crecemos y vamos perdiendo el afán creativo que una vez tuvimos, y es cuando más felices éramos.  Acuérdate cuando eras niño, todo lo que podías inventar y fabricar con cualquier cosa que encontrabas en tu casa o por el campo. Podías pasarte horas y horas construyendo de la nada. ¿Recuerdas aquella sensación?

Hoy te proponemos volver a sentirlo. Ir al bosque o campo más cercano y buscar una rama fuerte y esbelta y la que te convenza llevarla a casa. Vamos a construir y decorar de forma imaginativa, como cuando éramos críos. Vamos a rejuvenecer pintando, construyendo, decorando y divirtiéndonos como hace tiempo que no lo haces. Y te aseguro que vas a comprobar como tu decoración se trasforma con esta vivencia.

Armario volátil

Creo que todos sufrimos en nuestra casa de esta dolencia: La escasez de armarios. Como solución, y además muy económica. Os planteamos utilizar esta rama como si de una barra de armario se tratara. Colgando perchas directamente en él, fabricando así un colgador.

Como podéis ver en la foto no solo soluciona satisfactoriamente nuestro problema para guardar ropa, sino que crea una atmósfera muy creativa al cuarto o vestidor donde la pongas. Incluso si están planteándote abrir una tienda de ropa es una idea que puede venirte muy bien tanto para mostrar tus prendas como para montarlo en un escaparate.

¿Cómo construirlo?

En este caso se ha pintado la rama en blanco para acompañar la estética de la sala, que es muy liviana. Pero tú puedes ir mucho más allá y lanzarte por colores mucho más llamativos como el amarillo, azulón o rojo. Pintarlo a rayas negras y blancas, por ejemplo, para ello te vendrá bien pintar primero de blanco y con la ayuda de cinta de carpintero pintar las tiras negras.

Una idea que me sugirió una amiga fue ir recubriendo esta rama tejiendo con lana, como si fuera hacerle un jersey a rayas de colores. U otra que me parece aún más atractiva es ir cubriéndolo con hilos de colores enrollándolos en la rama. Como aquellas trenzas de colores que hacen los hippies en la playa.

Solo nos quedara sujetar la rama por sus dos puntas al techo, viga o a alguna repisa, viendo que queda espacio suficiente entre la pared para que no choquen los vestidos y las perchas queden rectas. De esta sencilla manera podremos ver siempre nuestros vestidos favoritos.