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Los ojos de nuestras casas

Recuerdo bien un dibujo que hice de pequeña. Era la típica casa de niño de preescolar, de esas con chimenea en el tejado y árbol en el patio (bueno patio, sobre la raya verde que hacía de suelo). Lo peculiar es que por ventanas hice ojos y como puerta dibujé una boca; más o menos, jo, que era preescolar. A mi madre y profesora le pareció muy imaginativo.

Ahora pienso que todo aquello no era tan absurdo como pueda parecer. Bueno, lo de la puerta igual sí; pero que las ventanas son los ojos de nuestras casas lo mantengo orgullosa. Toma metáfora buena. ¿O acaso no entra por ahí la luz, no nos permiten ver lo que hay fuera? Ah, ¿y tú no te pintas los ojos? Pues si decoras con tus ojos, habrá que decorar con las ventanas.

Eso, algo discretito, sencillo...

Eso, algo discretito, sencillo…

Bueno, las ventanas no son precisamente elementos de quita y pon, así que conviene elegirlas con cuidado (si tenemos la opción de elegirlas, claro). Siempre gustan las ventanas grandes, para aprovechar toda la luminosidad y el calor posibles; y porque siempre hay tiempo de taparlas o disimularlas si son demasiado grandes. El PVC se ha convertido en el material por excelencia; pobo estético, pero muy eficiente.

Qué decepción cuando he visto mi metáfora repetidamente utilizada en internet… Si es que no hay nada nuevo…

Igualmente, lo más normal es colocar ventanas que puedan abrirse (de giro, de guillotina y plegables son las más populares); parece una chorrada, pero todos hemos visto enormes ventanales fijos. Con las formas ocurre igual; de vez en cuando imaginamos ventanas de formas curiosas, pero lo más práctico siguen siendo las ventanas cuadrangulares, redondas o mixtas.

Los cristales son otro asunto crucial. Dejaremos de usar vidrio transparente únicamente si queremos ganar en intimidad en alguna zona de la casa muy visible. Para ello hay múltiples soluciones: translúcidos, tintados, con diseños… Si las ventanas tienen pestañas, digo persianas, bien, si no, unas contraventanas son un toque rústico y adorable bastante práctico.

¿Y alrededor? Los alféizares y los marcos de las ventanas son lugares ideales para complementar una decoración. Sí, conrtinas, buf, qué aburrido… Usa los marcos para contrastar con los colores de la pared o conjuntarlos con el mobiliario (es más fácil que pintar toda la pared). En los alféizares puedes colocar accesorios, tal vez unas plantas, vigilando que no te estorben la apertura.