Feng Shui

Proviene del chino tradicional 風水 que significa, literalmente “viento” y “agua”. Antiguamente formaba parte de uno de los conocimientos filosóficos que estudiaba los cambios que ocurren en la naturaleza, el clima y los astros. Sin embargo, esta corriente se utiliza con mucho éxito para estructurar y colocar los elementos de una habitación para ayudar a mejorar la vida en general.

La doctrina Feng Shui cree en la existencia de un aliento vital o chi. Su flujo se ve afectado por la forma o disposición del espacio, las orientaciones y los cambios de tiempo. También tienen en cuenta la disciplina del Yin y el Yang como idea de los opuestos complementarios, es decir, que se necesitan mutuamente para poder existir.

Como otras artes chinas tradicionales, el Feng Shui tiene su fundamento en el I Ching que se basa en la interpretación de los trigramas o kuas. En total son “los ochos kuas” (Pa Kua), cada uno de ellos tiene una correspondencia de vital importancia que ayuda a organizar nuestra vida:

  • Norte: agua
  • Sur: fuego
  • Este: madera
  • Oeste: metal
  • Noroeste: metal
  • Noroeste: tierra
  • Sudoeste: tierra
  • Sudeste: madera

 

Estancias con buen Feng Shui

Para conseguir la armonía muchos creen en que el buen Feng Shui ayuda a conseguirla. A nuestro alrededor existe la energía positiva y negativa. La estructura de nuestras habitaciones organizadas con un Feng Shui correcto echará de la estancia la energía negativa y hará sentir cómoda a la energía positiva, que fluirá por toda la habitación en una perfecta armonía. Una tradición milenaria que trata de conseguir una total calma, paz y equilibrio en aquellos lugares donde pasamos la mayor parte del tiempo (en este caso la oficina, el salón, nuestro dormitorio…).

Aquí tienes algunos consejos para mejorar el buen Feng Shui de tu hogar. Sobre todo, si estás buscando piso, replantéate cómo quieres organizarlo desde el principio para conseguir la mayor armonía de los elementos con los que convivirás bastantes años:

  • Si tienes la oportunidad, elige una casa que tenga protegidos los laterales y la parte posterior. Lo mejor es tener la zona de entrada totalmente libre, aunque puede estar reforzada con árboles o una fuente de agua, elemento que favorece la fortuna.
  • Como el objetivo primordial del Feng Shui es canalizar la energía positiva y utilizarla para mejorar nuestra vida es mejor evitar objetos afilados en general (plantas, esquinas, mesas cuadradas, columnas puntiagudas…). Lo mejor es optar por elementos redondos o en espiral para dejar fluir la energía.
  • El orden y la limpieza son imprescindibles. Mejora la estancia con aromas naturales e inciensos.
  • Para mejorar el Yang (movimiento) lo más recomendable es instalar los lugares de más movimiento y ocio en la parte de la entrada como pueden ser el comedor o el salón. Así, dejar en la parte posterior el Ying (tranquilidad): los dormitorios, la salita, la biblioteca y todos aquellos lugares en los que busques tu momento de relajación.
  • Tenemos la costumbre de alinear los espejos con los marcos de puertas y ventanas. Sin embargo, no son buenos para el Feng Shui ya que te repelerá la energía. Intenta que no sean demasiados y no se reflejen en elementos tan importantes como las camas y las puertas de entrada.
  • Lo mismo ocurre con alinear las puertas y ventanas. Si no se pueden separar siempre viene bien el uso de un biombo o cortinas.
  • En la zona del norte colocar elementos de agua (acuarios o una fuente). Ayuda a potenciar la fortuna atrayendo el dinero al hogar.
  • Los baños mejor que estén en la zona norte, nordeste o noroeste de la casa por la misma razón del punto anterior.
  • Los fuegos de la cocina no deben estar junto al fregadero y evitar, ante todo, tener un W.C. alineado con los hornillos en la habitación contigua. Para que no coincida con la puerta principal, el lugar ideal de la cocina es el lado oeste de la vivienda.
  • En la sala de estar lo mejor es optar por colores de la naturaleza: el verde o tonos amarillos. Poner el sofá de forma que podáis veros unos y otros y un espejo donde comáis para que se refleje toda la familia. La mesa y las sillas deben ser de puntas redondeadas o de forma más ovalada.

El dormitorio y el Feng Shui

En esta estancia es donde más buscamos la paz y la tranquilidad para asegurarnos ese descanso que tanto nos merecemos. Por ello elige mejor colores que inviten a la tranquilidad en el dormitorio: tonos blancos, beige, cremas, pasteles…

  • La cama: es el elemento más importante del dormitorio y todo debe girar en torno a ella. Orienta la cabecera de la cama a lo que más te guste ver de tu dormitorio al acostarte y levantarte (un armario bien ordenador, la ventana…)
  • La cama no debe dar a un baño ni tampoco a una puerta abierta que enseñe un largo y “oscuro” pasillo.
  • Tampoco es aconsejable poner la cama cerca de una viga porque traen malos augurios porque sostienen toda la carga de la casa y nos lo transmiten durante el descanso.
  • Los espejos no deben estar a la vista antes de dormir ni al despertar. Los espejos dificultan el sueño porque absorben nuestras energías a causa del reflejo. Lo mismo pasa con los televisores.
  • Los cuatro puntos cardinales: si colocas la cama orientada hacia el norte mejorarás el estado de salud y energía vital. Sin embargo, si está hacia el Sur fortalecerá la intuición y mejorará los sueños. Hacia el Este notarás más dinamismo por las mañanas. Y, finalmente, si está dirección Oeste evitarás situaciones de estrés y ansiedad.