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Esas bibliotecas…

Biblioteca. Sustantivo femenino, del latín bibliothēca y del griego βιβλιοθήκη. Uno, institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos. Dos, local donde se tiene considerable número de libros ordenados para la lectura. Tres, mueble, estantería, etc., donde se colocan libros. Cuatro, conjunto de estos libros. El diccionario da otras acepciones, pero no nos interesan.

No negaré que es muy importante la selección de la biblioteca (acepción tres) adecuada para ayudar a crear el ambiente elegido para un salón, biblioteca (acepción dos), despacho o sala de estar. Sin embargo, no se me negará que tan importante como el continente, o más, es el contenido. Por ello, hoy vamos a señalar cómo elegir una buena biblioteca (acepción cuatro) para definir claramente nuestro estilo.

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Un acertado equilibrio de tamaños, colores y estilos. Un elegante anticuario…?

Los criterios estéticos que nos guíen en nuestra búsqueda dependerán de la iluminación, mobiliario, decoración y accesorios del espacio, por supuesto, pero también y sobre todo de la imagen que queramos transmitir con ella. ¿Vamos a crear un salón acogedor, un ático bohemio, un despacho profesional, una habitación adolescente o, el loft de un artista o el cuarto de un intelectual?

Cada tipo de persona tiene los libros que necesita

Ejemplos: un bohemio necesitará libros tamaño cuartilla de considerable grosor, con aspecto de usados y subrayados (puedes tomarte la molestia de hacerlo tú mismo, o puedes encontrarlos en librerías de viejo), colocados en desorden, a lo casual; un intelectual necesita esos y muchos más, de todos los tamaños y formas posibles, muy atiborrados, con barroquismo.

Un artista requiere álbumes, libros de gran formato y brillante sobrecubierta, con fotos provocativas o trazos incomprensibles, para complementar las esculturas de pequeño formato de los estantes. En los salones familiares se estila un pequeño batiburrillo de tamaños, colores y temáticas, de lo más generalista (alguna enciclopedia ilustrada del arte puede dar mucho color) a lo más concreto (novela romántica, un Don Quijote, unos cuentos infantiles, uno de Paulo Coelho).

Crear una biblioteca es un trabajo normalmente compositivo, lento y trabajoso, pero con unas cuantas ideas podremos agilizarlo. Por ejemplo, si te gusta un libro, busca otros publicados por la misma editorial, probablemente tengan una imagen armónica. Las colecciones son un buen recurso para llenar espacios, pero algo monótono (salvo que sean grandes clásicos de la literatura; ya se sabe, lo clásico nunca falla).

Concluyendo, anímate a vestir los huecos que quedan entre las figuritas de tus estanterías con libros. Prácticos por ser compactos y sobrios, divertidos por la gran variedad existente en el mercado, puedes dar rienda suelta a tu imaginación combinándolos de distintas maneras, o incluso con discos o, si no eres tan retro, CDs. Se mire por donde se mire, un accesorio con futuro.