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El ambiente del ambiente

Este ingeniosísimo juego de palabras se me ha ocurrido porque en otro día tomando una copa con unos amigos surgió el tema: ¿existe un estilo gay? Que sí, que no, que si es un tópico, en fin, opiniones para todos los gustos. Y me ha dado por echar un vistazo en la red de redes (toma, otro topicazo) para ver si podía rastrear algún tipo de decoración gay definida.

Bueno, pues no me ha quedado muy claro si eso existe o no. Pero podemos dar un repaso a unos cuantos elementos de decoración que, al menos en las webs que he consultado, aparecen como tales, o al menos relacionados con el mundillo. Vaya por delante que todo esto es una simplificación… A ver qué os parecen a vosotros.

gay decoration

© Delphimages – Fotolia.com

Siguiendo con los tópicos, habría dos grandes tendencias en decoración e interiorismo en el mundo gay. Por un lado tendríamos esa línea más bien sobria, caracterizada por un muy buen gusto a la hora de elegir y una gran capacidad adquisitiva (eso ayuda bastante); por otro, estaría el estilista-locaza que prefiere ser lo más llamativo posible. En ambos casos, la decoración sería un asunto de primera importancia.

Entre el refinamiento y el loquerío, difícil equilibrio

El primer grupo mencionado suele estar atento a las últimas tendencias, por lo que en sus casas encontraremos auténticos catálogos de revista. Si se llevan los materiales naturales, habrá muebles de madera; si lo que lo rompe es el vintage, veremos cómodas retro; si, por ejemplo, Ibiza es el nuevo patrón a imitar, su jardín tendrá un aire chill out, canapés cómodos y blanco, mucho blanco.

En el segundo grupo encontraremos personalidades mucho más marcadas. Conforme al tópico, abundarán los colores, lo kitch y alguna escultura provocativa, qué se yo, un pene de enorme en metacrilato. Es más probable que nos indiquen que tal o cual artículo es de tal o cual tienda de propietario gay o gay-friendly. Se impone algún icono en la pared que deje bien claras las tendencias sexuales de los habitantes de la casa.

En definitiva, a los gays les gusta la decoración exótica, pero también lo clásico, sea más bien elegante o con un toque deliciosamente rancio. También los hay locos por IKEA y su funcionalidad económica. Si bien algunos se pirran por atiborrar bien los espacios, otros prefieren los lugares diáfanos y el minimalismo. Hum, ahora que lo pienso… ¿a ver si van a ser como los demás, o sea, personas normales? ¡Qué horror!