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Cuando lo moderno choca con el confort

Casi todos habremos vivido esa experiencia de visitar un lugar donde todo está supercombinado  con las líneas más modernas y elegantes que se pueden encontrar en los últimos catálogos de moda de interiores…

Un lugar digno de figurar entre las páginas de esas mismas revistas como emblema del detalle y la conjunción suprema entre color, diseño moderno y gran luminosidad. Todo un derroche de elegancia visual.

decoración oficinas

Y, sin embargo, descubrimos que entre tanto glamour y combinaciones de estilos maravillosos se han olvidado de una cosa fundamental, el confort. Por eso una de las reglas de oro cuando se va a decorar un local u oficina es no solamente elegir los muebles por lo bonitos que son, sino probarlos para asegurarse de su comodidad.

La primera impresión es la que cuenta

El impacto que se crea en el cliente será la primera carta de presentación de la empresa, con lo que hay que tener un especial cuidado al elegir con qué vestir la zona de espera y, por supuesto, la de reuniones.

También es cierto que dependiendo del uso o “intención” que se le quiera dar, así se pueden elegir la comodidad de los muebles, e, incluso, disponer de salas con distintos ambientes.

Los ambientes le hablan al cliente

Por ejemplo, si lo que se desea es intimidar al cliente, los colores fríos y los muebles metálicos e impersonales son una buena elección. Una sala de espera aséptica con sillas de estilos modernos de último diseño dirá que la empresa está a la última moda, pero, a la vez, dejará entrever que no tiene solera.

Por contra, un espacio que sepa integrar la comodidad con un estilo moderno y elegante utilizando, por ejemplo, madera y cuero en su mobiliario indicará que se dispone del tiempo suficiente para atender con tranquilidad a las visitas y que son bienvenidas.

Impresionar a la vista

Muchas empresas no le dan importancia a estos detalles buscando impresionar con lo último en diseño y decoración. Buscan el impacto visual ornamental más que entablar un diálogo con las sensaciones que fluirán en el nivel más subconsciente del visitante.

Esto suele suceder mucho en las grandes empresas de seguros por las que pasan a diario cientos de usuarios. En estas empresas la importancia es la atención rápida al cliente y no les hace falta prestar atención a los pequeños detalles, basta con disponer de una zona de asientos… según ellos, claro.